miércoles, 10 de noviembre de 2010

Impresiones



Me quedé pasmado con esa mujer que me mira con ojos brillantes y profundos, como si me tendiera una llave, invitándome a su jardín interior.
Camino, dubitativo, por su sendero de piedras y petunias. Levanto la vista y veo el sol a través de sus ojos. A la izquierda hay una hilera de flores azules, que frecuentan colibríes, mariposas y abejas. Más al centro, una fuente (¿de dónde provenía aquel agua?, no lo sé. Lo que pude observar con claridad fueron los nenúfares, púrpuras y violáceos, hermosos).
Bien al fondo, grandes extensiones de árboles frutales; resultaba bellísimo ver la variedad de colores que ofrecían los frutos ya maduros que caían al piso: verdes lima, amarillos y anaranjados que se fundían de una manera única con su césped de ojos verdes.
¡Ah, la diversidad!... y la sorpresa de aquellas palabras, que parecían surgir de la mismísima fuente. Frescas y cálidas, transparentadas por su dulce voz, salpicaban impresiones de su alma en pequeñas gotas, que quedaban en mi brazo derecho mientras acariciaba su pelo.

2 comentarios:

Aldana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aldana dijo...

Que Lindo!!!!!!!